Violencia de Género: Una pandemia pendiente

Cuando estaba en la Facultad de Medicina nos enseñaron Bioestadística. Yo no era muy amigo del Excel (pocos los son), pero debo reconocer que la materia era muy interesante. Particularmente el cómo esos números podían mejorar el porvenir de personas de carne y hueso como las que atiendo día tras día. La información es la base de la Epidemiología, tema del cual ya he hablado previamente en este blog, pero vale la pena destacar. Porque son esos datos duros lo que debieran siempre respaldar las medidas políticas para proteger a nuestra población.

Sin embargo, desde antes que se confirmara oficialmente esta crisis como pandemia, los números eran motivo de controversia en Chile. Por ejemplo, en la marcha del 8M del año pasado las organizaciones feministas cifraron en 2 millones las asistentes, mientras Carabineros aseguraba que fueron 125.000 y el gobierno, cerca de un millón. Claro que todo pasó rápidamente al olvido cuando, 72 horas después, La OMS declaró el Sars-Cov2 como una pandemia con 118.000 casos en 114 países del mundo. Una auténtica debacle que nos llena de incertidumbre y nos ha obligado a todos a cambiar nuestros hábitos de forma permanente.

Para ponerlo en perspectiva, eso sí, Naciones Unidas denunció a mediados del año pasado que hubo 243 millones de casos de violencia contra niñas y mujeres en todo el mundo en un periodo de 12 meses. Oscuro indicador que incluso al día de hoy supera a los 120 millones de casos de Covid-19 en nuestro planeta. Aunque los números han demostrado no ser el fuerte de este gobierno de supuestos tecnócratas, no hay que ser un catedrático de Harvard para reconocer que la Violencia de Género ha llegado a niveles de pandemia. Por eso no han de extrañarnos las manifestaciones de los últimos años. Desde el #metoo, al #niunamenos hasta #elvioladorerestu#. Por eso el Colectivo Las Tesis fue nominado por la Revista Time como una de las personalidades más influyentes del 2019.

Nos faltaba ese pellizcón que llegó 200.000 años atrasado en la historia de la humanidad. Recién ahora le estamos preguntando en serio a las mujeres de nuestro círculo si alguna vez recibieron piropos en la escuela, “punteos” en el Metro, manoseos a la entrada del pub, besos “cuneteados” del jefe, entre otros. Es un triste experimento, porque hay un 90% de probabilidades de que la respuesta sea sí. Pero no se trata de sólo números. Aquí existen constantes atentados a los derechos humanos de mujeres y niñas, además de un grave problema de salud pública. Entre sus efectos están los traumatismos, enfermedades de transmisión sexual, depresión y muchos otros, incluyendo, lamentablemente, los femicidios. Una catástrofe por donde se le mire.

Muchos se preguntarán si hay algo que podamos hacer al respecto. Sí, muchas cosas, como por ejemplo:

  • Asumir como ciudadanos nuestras diferentes actitudes sexistas, como el “mansplaining», por inofensivas que parezcan, y corregirlas.
  • Enseñar a niños y niñas el concepto de igualdad de género permitiendo que compartan actividades domésticas y recreativas, que se expresen y desarrollen sus talentos libremente.
  • Respetar la libre expresión: Durante este mes se están realizando múltiples a actividades culturales de empoderamiento, incluyendo obras de cine, conciertos musicales y lanzamientos de libros en nuestro país. También habrá marchas, pero hay que rescatar que, por lo general, éstas han sido pacíficas. Y sí, causará aglomeraciones, pero también las hubo durante las fiestas patrias, navidad o en playas populares durante el último año.
  • Impulsar medidas sistémicas gubernamentales como aumentar la cobertura de centros del Servicio Nacional de la Mujer, mejorar la eficiencia de Fiscalía y suprimir la violencia de género en instituciones del orden como Carabineros.
  • Denunciar casos de violencia de género. En Chile, los medios oficiales anónimos son el “Fono Ayuda” (1455), el whatsapp +56970070000 y el chat online (minmujeryeg.gob.cl).

No podemos seguir esperando mientras la pandemia de la violencia de género sigue siendo considerada un problema secundario. Por supuesto, es un camino cuesta arriba, debido a que el sexismo sigue enquistado en el núcleo de nuestra sociedad. Pero vamos a tener que entre tod@s combatirlo. Porque cada vez va a haber más pandemias como la del Sars-Cov2. y las mujeres, que también han sido las mayores cuidadoras de estos pacientes, se han llevado la peor parte de este proceso. Eso tiene que cambiar con urgencia. Por eso este 8M no es una fecha que celebrar, sino una oportunidad para realizar cambios profundos en nuestra sociedad por el bien de tod@s. Un abrazo.

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