Carta a Hermógenes

Estimado Señor Pérez: 

No han pasado desapercibidos en las redes sociales sus  controversiales enunciados de este miércoles, en un video donde llamaba a Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura (las denominadas «comunas del Rechazo») a separarse del resto de nuestra nación. “En conjunto somos otro país, estas tres comunas tienen 486 mil habitantes y ocupan una superficie de 1.151 kilómetros cuadrados. En ellas habitan los dueños del grueso del patrimonio económico de Chile y los que financian el 80% de la inversión nacional” mencionaba. Algunos podrían pensar que son sólo los delirios de un octogenario monotemático, nacido y criado en el imperecedero privilegio. Sin embargo, yo me lo tomo en serio y quiero responderle con la misma franqueza con la que emite sus declaraciones. Para ello voy a contarle una breve historia. 

Allá por la década de 1920, mi bisabuelo, Enrique Siqués Zutirá, inmigrante español, llegó a Chile con los bolsillos vacíos, pero con el alma colmada de sueños de grandeza. Levantó una pyme en Iquique, el Almacén «El Barato», uno de los precursores del retail actual. Estaba en la esquina de Barros con Tarapacá. Ahí él instalaba carteles de colores, hacía sorteos, y disponía guitarristas en el techo del local con sus tonadas propias para atraer a los más curiosos clientes. Había que estar siempre a la vanguardia, pues competía frente a frente con el insigne Bazar Obrero, del malagueño Miguel Urbano. Mi bisabuelo era un verdadero Capitalista, pero tenía un profundo amor por Chile, siendo sus hijos y nietos orgullosos funcionarios públicos. 

Sí! Usted habla pestes del Estado. Sin embargo, no fue la iniciativa privada, sino el trabajo unido del sistema fiscal donde emergieron los mayores avances de nuestro país. Como médico puedo dar fe que el área de la salud es un excelente ejemplo de lo anterior. La fundación de la asistencia pública y programas de higiene del Dr. Alejandro Del Río.  La  lucha contra la desnutrición del Dr Monckeberg, la modernización del alcantarillado y agua potable de Larraín Bravo, el programa ampliado de inmunizaciones de 1978 fueron políticas públicas que garantizaban derechos generales de la población y que nacían de la élite política-burguesa-profesional.  Ellos sabían que había que devolver algo a esta tierra porque somos una sóla nación.

No se equivoque. Sé que muchos de los que votaron por el Rechazo lo hicieron por cautela, miedo y desconfianza frente a la violencia (no institucionalizada) en las calles. Sin embargo,  su extrema postura roza en la traición a la patria. Es que no se trata de la demencia senil cuando usted omite que su sector debe su riqueza  a las pensiones de los trabajadores, a la explotación salarial, a la destrucción ambiental. Como si fueran un auténtico aporte a la nación! Nuestros antepasados, incluyendo empresarios como mi bisabuelo se revolcarían en sus tumbas! No, Señor! Usted pertenece al otro grupo, a esa selecta casta de los más distinguidos parásitos de Chile.  Por eso, Sr. Pérez, anhelo conocerlo en persona. Después de la pandemia podríamos celebrar una grata tertulia. Podríamos incluir sopa de tortuga, filete de venado,  y creme brulé para llenar el buche antes de mandarlo a la chucha. Sin otro particular, se despide atentamente,

Javier Lastra Concha

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