Chile y el mapa al revés

No teníamos GPS, ni Waze, ni Google Maps.  Cuando era chico confiábamos solo en los tips de nuestros conocidos, el sentido común y las guías ruteras de la Copec. Había que seguir detenidamente las líneas de las carreteras y caminos rurales del mapa. De lo contrario, simplemente quedabas varado en el desierto o perdido en la cordillera. Así eran los 90s, una época mágica que parece haber ocurrido en un universo paralelo, como en “Dark” o “La Dimensión Desconocida” o el reality “Covid-19: Chilean Edition”. 

Hay que reconocerlo. Era muy difícil predecir una pandemia de este tipo. Sin embargo ya contábamos con la experiencia del hemisferio norte y las líneas del mapa de a poco se habían ido dibujando. Por eso ha sido muy preocupante ver que no sólo nos desviamos del camino, sino que lo hemos hecho al revés. Acudimos a ventiladores de China antes  de trazar casos en los consultorios del barrio, comenzamos con las esenciales cuarentenas sin haber siquiera cubierto la línea de la pobreza para quienes no iban a poder trabajar, denunciamos los desatinos de nuestros vecinos antes que los escándalos de la clase política-megaempresarial (rapiñaje del seguro de cesantía, acaparamiento del agua, el salvataje a Latam, etc.). Todo patas p’ arriba.

Nos mareamos viendo girar las ruedas de prensa/disertaciones de curso donde teníamos a Mañalich, Daza y Zúñiga compartiendo un papelógrafo de cifras cuestionables, frases complacientes y conclusiones paradójicas. Imposible olvidar cuando el ex-Ministro evitó responder porqué habían bajado el aislamiento de casos confirmados a 10 días en vez de los 14 ¿Qué pasaría si la comunidad científica no hubiera reaccionado para enmendar el camino con ese tremendo drift?! 



Hoy vemos avanzar las muertes como los punteros del reloj del fin del mundo que ya llega a la medianoche. En esa oscuridad corremos los chilenos en un bus a  200 km/hr directo hacia un precipicio. El chofer cómodamente reclinado en su asiento, con el mapa al revés, de a poco va despabilando, pero pareciera no ser suficiente ¿Será acaso el deber de los pasajeros tomar el volante para evitar la catástrofe del siglo?

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