Alzadas, inoportunas, desesperadas

Como buen cabro crecido en los 90s, recuerdo que era grato el recibir correspondencia. Es que dentro de cada sobre podían esperarnos tarjetas de navidad, postales de lugares exóticos y la añorada respuesta de mi amiga británica imaginaria a la que juraba que la “teacher” había enviado mi carta cuando tenía 8 años. Sí, lo último fue muy patético, pero no tanto como el día de hoy en que solo se deslizan bajo nuestras puertas un montón de cuentas del agua, del gas,  de la electricidad y lo peor de todo… de la Isapre cuyas alzas anuales de plan estarán recibiendo miles de afilad@s en los próximos días. Tal cual, la Superintendencia de Salud ayer notificó que 5 de 12 de estas aseguradoras de salud subirán sus valores en un promedio de 5,1% (el más alto de los últimos 8 años). 

Lo positivo es que, como todos los años, contamos con la otra famosa carta bajo la manga: apelar ante Tribunales. Para los que han vivido en una caverna por los últimos 12 años les explicaré de qué se trata. Debido a que en 2007 la Corte de Apelaciones de Santiago determinó que las alzas de planes eran arbitrarias e ilegales, dicho precedente se convirtió en el estandarte de cientos de estudios jurídicos que buscan captar en estas fechas a los afilad@s afectad@s. Los representan de forma gratuita, incluso regalándoles asesorías adicionales, giftcards o simplemente un adelanto de hasta $100.000 para salvar los coletazos de marzo. Esto es particularmente cierto en mi querido Concepción, donde la Corte de Apelaciones les ofrece a nuestros defensores entre 300 y 400 lucas por juicio ganado (casi todos).

Una verdadera industria pagadora, cajero automático para los leguleyos de nuestro país. Pero por mucho que me guste ver sangrar a las Isapres su verde y gorgoteante liquidez, creo que el sistema se ha distorsionado bastante ¿acaso las Cortes no tienen mejores cosas que hacer? ¿No sería mejor chicotear el proyecto de reforma a las Isapres que ya el año pasado debía estar en las salas del Congreso? ¿No se evitaría así que la propia Superintendencia de Salud nos diga hoy que el alza excepcional de este año fue, entre otras cosas, por culpa de la “judicialización” de los planes porque los afilad@s ejercen su legítimo derecho a pataleo?

Hay mucho por lo que avanzar, no podemos quedarnos con el “es lo que hay”, como decía el guatón de la fruta o el Superintendente García-Huidobro. Una medida positiva que podemos realizar como cotizantes, aún si es que recurrieramos a servicios legales independientes, es expresar nuestra opinión a través de la web de la Superintendencia, donde hay un formulario específico para el alza de los planes . Por lo menos para utilizar una vía paralela y probar qué tan eficiente es el medio estatal. Quizás no es mucho, pero todo suma con tal que llegue el hermoso día en que dejen de circular por Chile esas grises, tristes y ominosas cartas que ,estoy seguro, nadie echará de menos jamás.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s