Sláinte!

Hoy se celebra el Día de San Patricio, reconocido como la conmemoración del fallecimiento del patrón de Irlanda y también como un bacanal de whisky, druidas y tréboles de cinco días, en los cuales el espíritu celta surge brioso, reclamando el control de puños, piernas y gargantas de millones de personas. Tanto en Belfast como en Dublín. También en Manchester, Birmingham, Londres, Nueva York, Boston, Filadelfia, Toronto. En todas se llenan grandes vasos y avenidas de enormes ciudades…y su eco resuena en pequeñas, aunque bulliciosas  y regocijadas tabernas de Chile. Gracias por eso, Patrick!

Sin embargo, la festiva borrachera no debe distraernos de algo urgente. Como dice una interesante columna del diario “El País”: “El fuego británico muestra el resultado de una retórica incendiaria”. Habla, por supuesto, del Brexit, que tiene a los irlandeses tanto del norte como del sur, bastante molestos. A poco más de 20 años del “Good Friday”, el acuerdo de paz entre la República de Irlanda (quien persistiría como miembro de la Unión Europea) e Irlanda del Norte (quien la abandonaría junto al resto de Gran Bretaña), el establecimiento de una nueva “frontera dura”, traería probablemente nuevos enfrentamientos entre quienes residan en esa zona. Ciudades como Derry, escenario de una hilarante miniserie de Netflix, podrían nuevamente convertirse en  triste sede para versiones modernas y subrepticias de los paramilitares que tuvieron aterrorizados a sus habitantes en la segunda mitad del siglo XX.

Tal cual, otro explosivo descorche de botellón, brusco como la polarización del resto de Europa y el mundo. No es fácil ignorar cómo los partidos de ultraderecha se han alzado en Estados Unidos, Italia, Hungría, Polonia, y el más cercano Brasil, países donde los líderes más extremistas han recibido apoyo de la misma sociedad civil. La gente tiene miedo: de los inmigrantes, de los transgéneros, de las vacunas. Por eso enunciados como los del manifiesto para un nuevo Renacimiento Europeo de Macron, por idealistas que suenen, son buenas señales. Palabras que llamen a la unión de los países, que respeten diferentes historias y culturas. Como San Patricio que le explicaba a los nativos irlandeses el significado de la Santísima Trinidad con las hojas del trébol. Como el brindis gaélico compartido por gente de todas las naciones el día de hoy.  Sláinte! Salud sin límites, hermanos míos!

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