Nanai… o el apretón de mejillas al feminismo chileno

Marzo y sus símbolos. Corbata de colegio, “pin” de la empresa , y por supuesto el Día de la Mujer con sus cintas violetas, lienzos y pancartas de marcha y huelga organizada. Detalles, figuras que representan eventos trascendentales para la ciudadanía. Los símbolos son importantes. Lo dice alguien que ha tenido dificultad para reconocerlos, comprenderlos y expresarlos toda su vida, pero se rehabilita poco a poco mediante la lengua escrita.  Así he desarrollado una sutil perspicacia que me ha abierto los ojos a que estas imágenes, en muchos casos han reemplazado el contenido que representan. Mucha forma, poco fondo.

Un ejemplo reciente fue la entrega de las llaves del camarín a la selección femenina de fútbol el día de ayer. Un espacio exclusivo, cómodo y amplio que se agradece enormemente. Peeeeero… fue de lo mas conveniente para el gobierno, en vísperas del Día de la Mujer, en un contexto social de alta efervescencia y, por supuesto, en aras del Mundial de Francia este año, en el cual también la misma Conmebol ha exigido que los clubes que participen en torneos internacionales tengan o patrocinen una sección femenina. Ojo, que la “Otra (y actualmente más exitosa) Roja” no tiene partidos programados en el Nacional este año, pero el amateurismo de la Liga Chilena sí seguirá vigente. Un golazo adicional a las jugadoras de nuestra copa criolla, que siguen trabajando y organizando rifas para poder vivir.

En la misma línea, pero en mi área que es la salud, estoy particularmente preocupado por el pronto lanzamiento del proyecto de ley de reforma a las isapres que lleva 8 años retozando en la Moneda y que llevaría al posible fin de la discriminación a la mujer y la tercera edad, a las preexistencias, a las barreras de acceso desde Fonasa, entre otras cosas. Con bombos y platillos seguro la presentarán en este mes ad hoc. Temo que a la parafernalia le siga la amnesia ciudadana.  Como decía Paula Navarro, DT de Santiago Morning, actual campeón del Futbol Femenino,”no queremos escuchar más de cambios, queremos que las cosas sucedan”. Hay que avanzar lo antes posible para enmendar las distorsiones de aquel derecho social por un libre mercado sin regulación estricta. No basta un “nanai”, un bonito gesto, una rosa, un chocolate, cuando se trata de la salud humana.

Espero que el día de hoy sea una instancia de auténtica reflexión. Que la cinta violeta se alce vehemente con el puño firme de la rebeldía feminista.  Nosotros los hombres colaboremos, cocinemos algo, cuidemos a los cabros, lavemos los malditos platos, aprendamos a usar la lavadora, no solo el control remoto. O simplemente, escuchemos…atentos. Sé que cuesta a veces, pero se puede. Porque son todos pequeños actos cotidianos que  suman y suman. Figuras que se extienden, cual fuerte y largo lazo al rescate desde ese fondo profundo, la fosa de la miseria, donde residen los cuerpos golpeados y los sueños rotos de las mujeres, de minorías, de inmigrantes, transgéneros y, por supuesto, de los pobres de nuestro país. Personas como tú y como yo, compadre.

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