Tuvimos suerte

En algúna parte de los 90´s recuerdo que la sala de mi colegio provinciano mostró varios problemas de infraestructura. En invierno, por las frías paredes corrían verdaderas lagrimones, las ventanas se opacaban con vapor y las goteras causaban un barullo de mesas arrastradas para esquivar el agua y los montones de aserrín. Las “Salas Copeva” (caída de carnet) les decíamos. Pero aquellos desperfectos eran solucionados rápidamente ante los reclamos de los apoderados y mediante los fondos con los que contaba nuestro establecimiento. Plata no faltaba. Se podían tapar los hoyos. A la chilena, quizás. Pero el concreto se sellaba, el cobijo se aseguraba. Ahí sí se podía estudiar.

El ministro de Educación, Trolleo y Memes, Gerardo Varela, viene de más lejos y más arriba. Regalón del Saint George’s e hijo de futbolista,  siempre ha sido amante del balón. Quizás por eso Piñera firmó su pase a la cartera más conflictiva del país aunque no tuviera experiencia política ni académica. En sus entrevistas el abogado mencionaba que lo tomaba como un desafío personal. Concepto tan individualista como sus columnas en El Mercurio, donde ensalzaba las bendiciones del sistema neoliberal. Tan propio de su personalidad como las aseveraciones sobre las “pequeñas humillaciones” que sufren las mujeres en el mundo académico, el rechazo a los expendedores de condones (aunque sus “campeones” los necesiten más que cualquier miembro de la raza humana), la falta de empatía con un movimiento estudiantil que no le parece “emocionalmente atractivo”. El llamado al famoso Bingo para reparar techos en regiones no es un hecho aislado y, como los otros tristes enunciados, no da lugar a interpretaciones ni le falta más contexto. Es la extrema sinceridad de alguien que no le rinde cuentas al estado que supuestamente debería proteger. Porque nunca lo necesitó ni compartió con quienes sí lo hicieron.

¿Qué pasará entonces con las goteras? ¿Que las escuelas inviten a bingos en gimnasios cubiertos de aserrín? Yapo. Hagámonos entonces con un par de cartoncitos y la famosa tómbola. Lanzamos las bolitas y veamos que pasa. Total, ahora que los servicios locales pasarán a provincias y no comunas, la respuesta a estas necesidades quizás tarde aún más… Pero, lo siento. La realidad no funciona así. Hay que aportar más financiamiento y capacidad de gestión en las zonas más rurales! La humedad y el frío no pueden seguir reinando en las pobres aulas. Muchísimos padres de escasos recursos no pueden pagar esas reparaciones ni tienen tiempo para organizar concursos parche. A veces, lo único que alcanzan a hacer es llevar a sus pequeños a Urgencias. Allá mismo donde un médico como yo atenderá sus “desafortunadas” bronquitis. Después de vuelta al ciclo. No se puede aprender ni helado ni mojado ni enfermo. Pucha que tienen mala cuea, mala pata algunos. Demasiados creo yo. Esos cientos de miles que no nacieron en el privilegio, como Varela, como Piñera, como yo. #tuvimossuerte

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