Personal Branding: Como el Bryan y la Yasna rompen el pituto hoy en día

Admito que me reí bastante con las recientes columnas de Teresa Marinovic de la Bío-Bío. En dicho medio se mofó de varias familias del oficialismo, como los Goic, aludiendo a su condición de “clan meritocrático” debido a las posiciones que ocupan varios miembros de dicha estirpe en jugosos cargos públicos. Pero la Tere se quedó bastante corta. El espectro del pitutazgo se extiende por todos los partidos políticos. Sin ir más lejos la diputada Marcela Sabat, hija de Pedro Sabat (alcalde de Ñuñoa por 20 años), logró ser diputada a los 28 años por Ñuñoa y Providencia, con la experiencia que le otorgaron sus intensos meses de modelo/casi abogada/doble colaboradora de campaña de Piñera. La joven pelolais ya lleva 8 años en el cargo. Casos similares aparecen entre los Lavín, Zaldívar, Piñera y un largo etcétera.

Lo sé! No es novedad. Desde hace ya muchos años que todos hemos visto embobados cómo una sarta de amigos y familiares de la clase político-empresarial chilena han llegado a los cargos más altos de la administración pública, mientras muchos profesionales altamente calificados terminan rumiando que todo vale “callampa” que no están ni ahí con regalar su trabajo y deciden, con gran dolor, simplemente emigrar al extranjero por mejores condiciones laborales. Primero, perdimos la capacidad de asombro. Luego decidimos olvidarnos de los iniquidades del nepotismo, pues “tenemos que seguir viviendo nuestras vidas”, aún siendo representados por los mismos wnes que decimos despreciar.

Fuck that, cabros! El chancho está mal pelao, pero no agachemos el moño. Un Bryan Pérez o una Yasna Lincopán, personas con nombre común, educación pública y (más que probable) tez morena pueden aún sobresalir por entre los Tagle e Irarrázabal que ocupan los trabajos mejor remunerados de la nación. Obvio que suena como algo imposible, casi metafísico. Viola las leyes más fundamentales del status quo, que pareciera ser más irrebatible que la fuerza de gravedad. Pero no es taaaan así.

Existen técnicas que cada uno puede implementar si tiene una real y honesta aspiración laboral. Aunque no soy un experto en publicidad/RRHH, por el simple hecho de ser un profesional joven y tener mi propia empresa he debido batirme en estas lides varias veces. Así que agúantenme un par de líneas más y les hablaré sobre cómo romper los esquemas y demostrarle a todos (partiendo por ustedes mismos) que el famoso pituto no es indestructible.

Para esto lo primero que deben entender es el concepto de personal branding o marca personal. Así como Nike, Coca-Cola y Apple, cada uno tiene un nombre (marca) que puede explotar a su favor. Los mismos principios que rigen la potenciación de una marca, pueden adaptarse al nombre que uno quiera mostrar a sus actuales o futuros empleadores, por muy monótono y/o autóctono que creas que es el tuyo. Aquí van algunos aspectos a considerar:

Aparencia vs transparencia: El Ying-Yang del personal branding

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Mi nombre no combinaba con mi rostro en cuanto a estándares de la industria del cine. Pero lo mantuve. Creo que nuestra originalidad, en relación a nuestra propia cultura y crianza está totalmente relacionado con lo que aportas a tu papel. La esencia de tí mismo es lo que la gente querrá ver – Pedro Pascal

1) Aparencia (packaging): Pensemos en las papas Lays (o Evercrisp como lo conocíamos allá en los 90s). Famosas por interrumpir con sus comerciales los capítulos de Dragon Ball y por ocupar con sus ventanas emergentes toda la pantalla de los smartphones. Son de los snacks más comprados, pese a contener 55% aire comprimido en su interior, el cual llega a despeinarte cada vez que las abres. Pero miren su paquetería brillante y estilizada.

Sería el equivalente comercial de la presentación personal. En palabras simples, estar siempre limpio y elegante/casualmente cool (según la ocasión). Una sonrisa en la cara, con el pecho en alto, bien erguido otorgan una buena primera impresión ¿Eres de los que pronuncia mal la “Ch” desde la infancia? Más abajo, está el link para corregirlo  (Yo aprendí a pronunciar bien la “rr” hace un par de años nomás). Hay que mostrar lo mejor de uno y dejar las pifias, que todos tenemos, relegadas al banquillo.

2) Transparencia (disclosure): Dicho lo anterior, a nadie le gusta que le mientan. El packaging se presta para eso. Vender aire. Por lo que este punto, la transparencia, es fundamental. Tu currículum oficial debe estar impeque, obviamente, pero además es muy beneficioso exponerse un poquito más de lo que la mayoría de las marcas (personas) lo hacen. De modo responsable y calculado eso sí.

Para ilustrar, vean el caso de Ricky Martin. El reconocío que era gay el 2010, consiguiendo una mayor paz mental y por lo demás reavivar con “una mordidita” a su carrera. Hay que salir un poco del clóset. Para los que no somos famosillos, nos basta con ser cálidos y sinceros con las cosas pequeñas: El partido con los cabros que perdieron el finde, los monos a los que son adictos sus hijos, sus fallidos intentos por ser vegetarianos. Todo con un tono de humor resignado, nada de bajonearse. Estas humanas anécdotas revelan nuestro afán por superar obstáculos y vencer los miedos. Si desean que sus empleadores se identifiquen con ustedes, he ahí la clave.

Internet: Dónde está la maña de la maraña

Pollo Castillo, un estudiante de ingeniería civil industrial que hacía videos graciosos para sus amigos…hasta que decidió hacer un canal por Facebook a los 21 años (gracias a su empeño y talento a los dos años tiene más de 1 millón de seguidores,sponsors, lucas, Denise Rosenthal, etc.)

Si vives en el planeta tierra, en el siglo 21 y tienes pulgares oponibles, debes saber que ya la tele y la radio no son las únicas ni las más efectivas formas de comunicación masiva. Si quieres vender tu propia marca,Bryan, entonces debes ser un elemento activo de la web 2.0. Aquí algunos de los recursos más utilizados:

1) Facebook: Number one. Debes tener sí o sí cuenta de facebook si quieres sobrevivir y sobresalir en el mundo laboral actual. Los empleadores valoran tanto la presencia online de sus candidatos como los antecedentes penales que tengan (si cumpliste en “cana”, mientras tengas 2.000 seguidores en facebook, serás todo un Nelson Mandela). No exagero, Facebook habla mucho sobre intereses, aptitudes, contactos y, usado de la manera apropiada, resultarás muy atractivo para quienes puedan necesitar tus servicios profesionales. Por eso no te conformes con evitar parecer ebrio en tu album “Finde con los cabros”, sino mostrar señales reales que puedan traducirse en idoneidad laboral: fotos aplicando habilidades en la pega (con autorización previa), emprendimientos, eventos exclusivos, seminarios, beneficiencias, incluso actividades familiares bonitas  seleccionadas con pinzas.

2) Twitter: Su modelo de negocios está desfalleciendo cada vez más, pero las 140 palabras todavía cuentan. Publicaciones periódicas sobre temas de contingencia o sobre tus gustos particulares pueden interpretarse como un dominio más versátil de los canales digitales. Gracias a la labor de muchos periodistas, Twitter es además una forma de enterarse antes que la mayoría de sucesos que pueden hacerte cambiar las perpectivas propias y/o de tus empleadores (quiebras de empresas, fusiones, OPVs,descubrimiento de nuevos nichos, cambios en remuneraciones, etc).

3) Linked-In: He recibido algunas ofertas laborales por el sólo hecho de tener una foto decente y mostrar un CV apropiado (5) en Linked-In. En lo personal no me ha aportado mucho, pero tampoco lo he explotado tanto como lo hacen muchos de mis conocidos. En vitrina verás a miles de colegas que te hacen competencia por lo que te sirve mucho para conocer a tus rivales y orientarte sobre qué ventajas/desventajas podrían detectar en tí tus potenciales empleadores. Por otro lado también encontrarás personas que deseen establecer relaciones mutuamente provechosas para, en cierto modo, fabricar tu propio pituto.

4) Instagram: La app que le dió el último balazo a Fotolog, no es sólo para fotos de tus pies mirando al horizonte en playas aleatorias ni subir fotos de tus carretes con filtros interdimensionales. Noup, también puedes usarlo para mostrar tu trabajo periódicamente. No necesariamente como parte de una compañía, sino como Bryan cocinero, Bryan modelo, Bryan productor de eventos,etc. Para muchas tareas que involucran el aporte visual esta puede ser la guinda de la torta.

5) Google: Yep, aunque nunca hayas tenido una página web, tus futuros jefes te rastrearán por el todopoderoso buscador. Si encuentran fotos tuyas en tu equipo de natación o en la última gira de Iron Maiden, no es tanto atado. Pero si eres de eso weones quemaos (dopping positivo por tomar antigripal con pseudoefedrina o el único y desafortunado after en el Pasapoga) pues bien, habrá labor de investigación, denuncias y edición que hacer por ahí.

Para amarrar el tema en cuestión, un caso típico. Más de alguno tiene algún conocido en Facebook o Instagram que postea constantemente sobre cierta actividad que le apasiona. Por ejemplo, a Yasna Liconpán, tu colega ejecutiva del banco a la que le gusta el bordado. Publica una y otra vez sus creaciones: una almohada para su bebé, un mantel de navidad, un mandala para el cumple de su amiga. La tentación de dejar de seguirla por latera es grande. Pero luego notas que decenas de conocidos reconocen su talento en el área. “amiga! que lindo, sigue así!”, “yo nunca podría hacer algo tan bacán”… “los vendes?”, pum! Yasna de repente se convirtió en profesional en lo que ama. Crea una página con su mismo nombre y comparte ahí las mismas fotos que pone en su Facebook, pero ahora para una audiencia mayor y con el nombre de “Yasna Lincopán Bordados”. A medida que el rumor se esparce en las redes, también lo hará en el boca a boca del propio banco. De pronto, el gerente le pregunta si puede hacerle clases a su sobrina media ñurda. Yasna ahora posee un valor agregado ante la jefatura, ya no es “la señorita de al fondo”, sino “Yasna, que hace los mandalas espectaculares”. El rumor se propaga a círculos más sofisticados. De pronto una revista femenina de amplia difusión le pide que escriba artículos o haga clases demostrativas bien pagadas en eventos de moda chic en varias ciudades..¿.me siguen la idea? Esa es la evolución natural del personal branding, mezclar lo familiar con lo comercial para generar lucas del modo que deseamos con nuestro propio nombre.

Qué hay de la meritocracia? 😦

Pues bien, puedes tener todos los títulos y experiencia que quieras, pero si no se lo demuestras al resto usando las herramientas más modernas y los métodos más efectivos, tendrás todo esto cuesta arriba. Incluso aunque tengas el privilegio, como yo de tener una carrera con un campo laboral vasto y de alta demanda, corres el riesgo de estancarte y perder la desigual contienda contra el pituto. Entonces, a menos que vivas en un pueblo perdido en la cordillera, donde ningún 3G o wifi te encuentre, no tienes excusas para sucumbir a la indiferencia colectiva, especialmente si has trabajado duro para ello. Ya tendrás tiempo para demostrar en la práctica laboral tu valor particular. Esa es harina de otro costal (y también material para otro artículo), pero mientras tanto vendan sus nombres, Bryan y Yasna, y véndanlo bien, que gente como ustedes es la que nos hace grandes libres y justos como nación. Mucho éxito 😉

PD: Si te agrada, apóyanos con tu Like 🙂

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